Breve reseña histórica.
Por caballería se entendió, tradicionalmente, "un
cuerpo de soldados montados con su respectivo armamento y material
bélico".
Sostienen algunos autores que hubo tropas a caballo desde por
lo menos 24 siglos antes de Cristo.
A la Caballería se le han atribuido connotaciones propias
de las acciones y empresas del "Caballero", personaje
medieval que en Occidente ha sido protagonista de primera magnitud.
Se lo asocia con las virtudes cristianas tales como la valentía,
el coraje, la generosidad, la nobleza de ánimo y la defensa
de los débiles.
En nuestra nación, el arma de caballería es veterana
de todas las guerras, es símbolo de tradición y
valores.
Las numerosas campañas en nuestro territorio fueron la
forja de su tradición y estilo. Fue la caballería
de las fronteras dilatadas, veterana de la independencia, de la
organización nacional, de la guerra con el Brasil y el
Paraguay, de la conquista al desierto y de las revoluciones continuas,
que vivió casi siempre en campaña, en rudos combates
con realistas, con extranjeros, con rebeldes o con indios, en
el sur o en el norte, cercados de dificultades impuestas por la
naturaleza, el calor o el frío, la falta o exceso de agua
según la zona, las pestes y todo otro tipo de privaciones.
Ha sido un elemento fundamental en la gestación y formación
de nuestra nacionalidad, en la independencia y organización
de nuestro país. Puede apreciarse a través de la
historia de hechos y batallas, de cifras de muertos y heridos,
de medios en relación a las campañas, la magnitud
de los sacrificios que realizaron por su patria los soldados a
caballo.
La historia de la caballería es casi la de la patria misma.
Organización y funciones.
Ha reemplazado al caballo, medio al que debe su nombre, por el
tanque; pero no es el medio, sino la función en el combate
lo que define su identidad.
Hoy está organizada y equipada para establecer contacto
directo con el enemigo, entrar en combate y aniquilarlo mediante
la potencia de fuego, la gran movilidad y el efecto psicológico
paralizante que sus medios blindados provocan.
Constituyen elementos de gran rapidez táctica a disposición
del comandante, para adelantarse al conjunto de la fuerza explorando
el dispositivo enemigo y el terreno con parte de sus medios, mientras
que con otros, participa en el desarrollo de la batalla, dando
amplitud a la maniobra, otorgando profundidad al propio dispositivo
y constituyendo una reserva apta para explotar con rapidez las
situaciones favorables.
Conforman una armónica conjunción de hombres y
medios que resulta única por su organización, su
equipo, su instrucción, sus soldados y sus jefes.
Pero lo que la hace especialmente diferente, es su capacidad
para emplearse en el combate como un elemento de armas combinadas.
Por las misiones que cumple, sus hombres deben ser expertos en
el arte de aplicar el concepto de armas combinadas.
Se la conoce como el arma de la decisión.