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Estadista,
literato, periodista, educador y soldado, don Domingo Faustino Sarmiento
nació en la ciudad de San Juan el 15 de febrero de 1811.
Fueron sus padres don José Clemente Sarmiento y doña
Paula Albarracín.
Cursa sus únicos estudios regulares en la Escuela de la
Patria que dirigía Don Ignacio F. Rodríguez. Dedicado
en un principio a las labores comerciales, abandonó esas
tareas para alistarse en las tropas que combatían a Quiroga
participando en varias de las acciones contra el Tigre de los Llanos
y sus seguidores.
El 10 de junio de 1828 es nombrado Subteniente de la Segunda Compañía
del Batallón de Infantería Provincial de San Juan
creado por el Gobernador Cnl. Manuel Gregorio Quiroga y Carril.
Al negarse a cubrir una guardia, es encarcelado y puesto en libertad
por mediación de sus parientes.
En 1829 con el grado de Teniente se sumó a las fuerzas unitarias
del Coronel Vega y participó en lo combates de Niquivil y
Tafín donde son derrotados por los federales al mando del
Cnl. Francisco Aldao.
Más tarde, el 21 de septiembre en el Combate del Potrero
de Pilar, lugar situado a cinco millas de Mendoza en el que murió
trágicamente en medio de la calle al ser alcanzado en su
huida a caballo F. Narciso Laprida, cayó prisionero salvando
la vida por intervención del Gobernador Villafañe,
amigo del Presbítero Oro.
El 13 de abril de 1830 con el grado de Ayudante Mayor, se incorporó
al Escuadrón de Dragones, cuya jefatura ejercía el
Comandante Bárcena alcanzando así un tercer grado
en la jerarquía militar.
En agosto de ese año se lo destinó al primer Escuadrón
de Caballería Provincial, llegando a San Juan el Coronel
Indalecio Chenaut, comisionado por el Grl. Paz para formar un regimiento
de 600 plazas, llamando a Sarmiento a quien pide colaboración
para el cumplimiento de la misión que le fuera confiada.
El ayudante trabaja al lado de Chenaut durante un mes, y al cabo
de este lapso vuelve al Escuadrón de dragones de las milicias
provinciales.
Aunque no existen datos oficiales que lo confirmen -afirma Augusto
G. Rodríguez- que puede tenerse por seguro que en esta época
ya ostentaba Sarmiento el grado de Capitán.
Triunfante Quiroga en 1831, emigró a Chile en compañía
de su padre; en el país hermano hizo de todo; maestro de
escuela en los Andes, bodeguero y maestro en Pocuro, dependiente
de tienda en Valparaíso, mayordomo de minas en Copiapó.
En ningún momento estas actividades lo desviaron del estudio
de idiomas, de la historia y otras asignaturas. Al enfermar de cuidado
volvió para reponerse a San Juan en 1836.
Con don Ignacio Cortínez y don Antonino Aberastain fundó
el periódico "El Zonda", en cuyas columnas se ocupó
de política y de educación pública. Hostilizado
por Benavidez siguió su prédica hasta que éste
ordenó la suspensión del periódico y el destierro
inmediato de su redactor.
Sarmiento pasó una vez más los Andes y en Chile se
dedicó a impulsar la educación y el periodismo. Por
su iniciativa el Gobierno fundó la primera Escuela Normal
de preceptores de la América del Sur (1842); él la
dirige, y al año siguiente fue nombrado miembro del Cuerpo
Académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades.
Publicó textos escolares, cartillas y silabarios, escribiendo
asimismo polémicos y comprometidos artículos en diarios
donde fue redactor fundador como "El Progreso" (1842-
1845) y el "Heraldo Argentino" y en "El Mercurio".
Ensayó el género autobiográfico en Mi Defensa
(1843), compuso un trabajo sobre fray Félix Aldao y su obra
cumbre y para muchos la más significativa de la literatura
hispanoamericana del siglo: Facundo, o Civilización y Barbarie.
Después viajó a través de Europa, Africa y
los Estados Unidos en el lapso 1845-1848; enriqueciendo su formación
de autodidacta. De vuelta en Chile entrega a la estampa dos obras
perdurables, en 1849: los Viajes y Educación Popular, su
libro preferido.
Preconizó al año siguiente la unión de los
argentinos sobre bases federalistas en Argirópolis y narró
su vida en la mejor escrita y la más tierna de sus producciones:
Recuerdos de Provincia.
Cuando Urquiza se pronunció contra Rosas, fue a ofrecerle
sus servicios, junto con el Teniente Coronel Bartolomé Mitre
y los Coroneles Aquino y Paunero. Se incorporó al Ejército
Aliado y Urquiza, quién le reconoció el grado de Teniente
Coronel, lo nombró redactor del Boletín de la Campaña.
Cumplió con la labor encomendada siguiendo como oficial
en sus filas que nuclearon tropas argentinas, uruguayas y brasileñas
hasta la victoria de Caseros el 3 de febrero de 1852. Luego, al
no entenderse con el vencedor de Rosas, pidió su retiro del
servicio activo.
Su destierro voluntario en Chile duró hasta 1853, año
en que regresó al entonces Estado de Buenos Aires, cuyo gobierno
el 8 de octubre le otorgó el grado de Tcnl. efectivo y le
dio el alta en el Ejército Provincial.
Redactó "El Nacional", fue concejal fundador de
la Municipalidad porteña (1856), Director de Escuelas (1856-1862)
y Senador en la Legislatura de Bs. As. en 1857, 1860 y 1861.
En 1857, el Gobernador Pastor Obligado lo designó Jefe de
Estado Mayor del Ejército Bonaerense de Reserva, con el grado
de Teniente Coronel que acampado en Palermo estaba a las órdenes
del Cnl. Martínez.
Fue convencional en la Constituyente de 1860, convocado para tratar
la reforma de la Constitución Nacional de 1853 y Ministro
de Gobierno en la administración del Grl. Bartolomé
Mitre, del Estado de Bs. As.
Después de la derrota de Cepeda, el 23 de octubre de 1859
fue nombrado segundo jefe de línea de defensa habiendo alcanzado
a fortificar la quinta de Lezama hasta la llegada del Grl. Mitre
que asumió el mando.
Tras la victoria del ejército de Buenos Aires, después
de Pavón, 17 de septiembre de 1861 fue a las provincias cuyanas
con la expedición del General Paunero como Auditor de Guerra.
Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 28 de marzo de 1863,
el Cnl. Domingo Faustino Sarmiento fue nombrado Director de la guerra
y Comandante General de las fuerzas de línea y milicias de
San Juan, Mendoza y San Luis; el despacho que lo acreditó
en el grado le fue remitido al Cnl. Sarmiento por resolución
dictada tres días después de ser nombrado Director
de la guerra contra el Grl. Peñaloza.
A poco de arribar a San Juan fue elegido Gobernador, funciones
que desempeñó hasta 1864, en que fue designado Ministro
Plenipotenciario y Enviado extraordinario de la República
Argentina cerca de los gobiernos de Chile, Perú y Estados
Unidos.
Hallándose en el país del Norte publicó la
Vida del Chacho, en 1867, y al año siguiente fue elegido
Presidente de la República, llegando a Buenos Aires el 29
de agosto de 1868.
Durante su Presidencia (1868-1874) creó la instrucción
primaria, superior y graduada y fundó con fondos nacionales
escuelas primarias, en varias provincias. De Europa importó
gabinetes de ciencias y colecciones de historia natural.
Creó escuelas normales anexas a los colegios nacionales
de Corrientes y de Concepción del Uruguay. Fundó el
Colegio Militar, la Escuela Naval, y escuelas de arboricultura y
agronomía en San Juan, en Mendoza, y más tarde en
Tucumán y Salta.
"Aún no acallados los ecos de la Guerra del Paraguay
y ya en el poder como Presidente de la Nación, surgió
en la mente del ilustre sanjuanino -señala Isaías
J. García Enciso-, la inquietud de organizar un instituto
de formación de oficiales para el Ejército".
EI 9 de agosto de 1869, antes de cumplir su primer año como
Presidente, Sarmiento envía un mensaje a la Cámara
de Diputados adjuntando un proyecto sobre creación de una
escuela castrense.
Después de ser tratado y aprobado en ambas Cámaras
el Poder Ejecutivo promulga la ley correspondiente el 11 de octubre
de 1869 "colocando -dice el mismo autor- la piedra fundamental
de un futuro promisorio en la formación de los profesionales
militares. Se ponía en marcha la empresa que tanto necesita
el país y que por tantos años esperó el Ejército.
De ella saldrían con los años, Presidentes de la Nación,
ministros, legisladores, conductores de sus ejércitos en
paz y en guerra, soldados todos de la Patria y en muchos aspectos
arquitectos de su destino".
En su mensaje de apertura del H. Congreso de la Nación en
el año 1872 el Presidente D. F. Sarmiento así se expresaba
textualmente: "Me es grato anunciaros que la Escuela Militar
funciona con el más cumplido éxito hace ya un año
y que los hábiles profesores que la dirigen llenan satisfactoriamente
los objetos de esta institución, que son dotar al ejército
de oficiales científicos, ya que el arte de la guerra, por
el material que requiere y sus medios poderosos de destrucción,
pone el valor al servicio de la ciencia y el genio".
Al año siguiente en su mensaje anual de apertura vuelve
a referirse a ella: "La Escuela Militar, ha hecho ya por los
progresos rápidos de sus alumnos y la solidez de la educación
que reciben los cadetes, las bases de una mejora gradual en el servicio
de las armas, tal como lo requieren las necesidades de la guerra
moderna. El cuerpo de profesores que la dirigen ha dejado satisfecho
el propósito de su creación y los mejores sistemas
europeos sirven de norma a sus tareas".
Estableció la enseñanza para ciegos y sordomudos,
e hizo practicar el censo escolar. Fundó el Museo de Historia
Natural, trajo a sabios como Burmeister y fundó la Academia
de Ciencias de Córdoba. Fomentó la obra edilicia de
Buenos Aires y creó el Jardín Zoológico y el
Jardín Botánico.
Ocupó luego una banca en el Senado (1875-1879), donde reactualizó
el credo de toda su vida y pronunció discursos memorables.
El 12 de julio de 1877 fue ascendido a Coronel Mayor. Volvió
a dirigir la instrucción primaria en la provincia de Buenos
Aires para entonces y en el orden nacional en 1881.
En momentos muy difíciles desempeñó efímeramente,
en 1879, la cartera del Interior. Publicó en 1883 su libro:
"Conflicto y armonías de las Razas en América";
fue en misión cultural a Chile, al año siguiente,
y publicó en 1885, su último y combativo periódico
"El Censor".
Dio a conocer a un sabio y a un héroe eminente en: "Vida
y eventos del Coronel Francisco J. Muñiz" y, en 1886,
volcó todo su cariño y emoción de padre en
"Vida de Dominguito". Tuvo amor al árbol y a la
naturaleza toda y, viejo ya, escribió un tratado de Selvicultura.
Viajó al Paraguay en 1887 para reposar su quebrantada salud,
y volvió con el mismo objeto al año siguiente. Publicó
una serie de artículos tendientes a promover el adelanto
industrial del país vecino y conservó a pesar de sus
achaques físicos, el ritmo febril de actividad de sus mejores
días.
Su muerte, acaecida el 11 de septiembre de 1888, conmovió
profundamente al opinión pública del continente. Su
cadáver, de acuerdo con un deseo suyo, fue envuelto en la
bandera de los cuatro pueblos a los cuales sirviera: la Argentina,
Chile, el Paraguay y Uruguay.
Sus restos fueron inhumados en Buenos Aires el 21 de septiembre;
al despedirlos, Carlos Pellegrini sintetizó el sentir general
proclamándolo "el cerebro más poderoso que haya
producido América".
BIBLIOGRAFIA:
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- UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA, Sarmiento. Homenaje
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La Plata, 1961. 5 tomos.
- JOSE S. CAMPOBASSI, Sarmiento y Mitre. Hombres de Mayo
y Caseros. Bs. As., 1962.
- ALBERTO PALCOS, La presidencia de Sarmiento, Bs. As.,
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- GUILLERMO FURLONG, En defensa de Sarmiento, Bs. As.,
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- MATIAS SUAREZ, Sarmiento, ese desconocido, Bs. As.,
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- LEON REBOLLO PAZ, Sarmiento Presidente, Bs. As., 1968.
- ISAIAS J. GARCIA ENCISO, Historia del Colegio Militar
de la Nación, Bs. As. 1969, 2 tomos.
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